ACOSO ESCOLAR: ¿Moda o realidad preocupante?

   Tal día como hoy se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el Acoso Escolar o Bullying. Según el Informe del Observatorio para España de Bullying sin Fronteras, en 2017 se detectaron 1475 casos de acoso en nuestro país. Esto suponie un incremento del 20% con respecto al año anterior. El Bullying se postula, por lo tanto, como una problemática preocupante y que va en aumento año tras año.

Por este motivo, se dedicará este artículo a conocer mejor este fenómeno, y cuáles pueden ser las causas del enorme auge que está teniendo en los últimos años.

¿Qué es el acoso escolar?

El acoso escolar, también conocido como Bullying, se define como un tipo concreto de violencia que se ejerce o se sufre por parte de un alumno. Este tipo de violencia se caracteriza por tres rasgos fundamentales:

  • Su perdurabilidad en el tiempo.
  • La desigualdad existente entre el acosador y su víctima.
  • El empleo de diversos tipos de conducta violenta: agresiones verbales, exclusión social, agresiones físicas, coacción, acoso sexual…
Autoría: Freepik
El acoso escolar o bullying es cualquier forma de violencia ejercida por parte de un alumno a otro alumno

            Hasta hace unos años, este tipo de conductas violentas contra compañeros de clase se limitaba al entorno escolar. Por lo tanto, las víctimas tenían espacios libres de acoso. Podían sentirse más libres y la denuncia era más fácil. Sin embargo, con la aparición de las nuevas tecnologías y las redes sociales, la violencia a menudo traspasa las aulas. De esta manera, la víctima está continuamente expuesta a sus acosadores, se siente más indefensa, y la denuncia se hace más complicada. Cuando el acoso escolar se extiende a través de las tecnologías, se conoce como cyberbullying.

¿Por qué se produce el acoso escolar?

  Pueden escribirse miles de páginas acerca de las explicaciones teóricas que podrían dar respuesta al fenómeno del acoso escolar. Sin embargo, a modo de resumen trataré de plantear las cinco principales perspectivas que existen en torno a esta temática:

  • Diferencias individuales. Esta perspectiva defiende que el acoso escolar tiene lugar entre niños con diferentes estatus de poder. Éstos estarían asociados a diferencias físicas y/o psicológicas.
  • Proceso de desarrollo. En esta teoría se entiende que el acoso se produce en la niñez debido a que los niños buscan su dominio social a través del ataque y la violencia entre sus iguales. Así, el acoso iría variando en intensidad y manifestaciones en función de la etapa vital.
  • Fenómeno sociocultural. Esta corriente explica la intimidación como un resultado de la existencia de diversos grupos sociales con diferentes niveles de poder. El foco de estas diferencias se sustentaría en la diversidad de raza, identidad étnica, género o clase económica y/o social.
  • Respuesta a la presión grupal en el grupo de iguales. En esta perspectiva se entiende el acoso como un fenómeno que responde a diversos mecanismos grupales. Estos mecanismos cobran sentido para el contexto escolar. Algunos de los más importantes serían como el contagio social, la división de la responsabilidad…
  • Perspectiva ecológica. Este último modelo, propuesto por Bronfrenbrenner, engloba todos los factores implicados que exponen las cuatro propuestas anteriores. Es decir, se entiende el acoso como un fenómeno establecido en el tiempo como consecuencia de la interacción entre variables internas y externas a los niños. Estas variables englobarían: características individuales del niño que intimida, las acciones de los iguales, profesorado y otros adultos, así como las características de la escuela, factores familiares, características culturales y factores comunitarios. Esta perspectiva sería por tanto la más integradora. Y la que mejor podría explicar este fenómeno complejo que es el acoso.

¿Moda o realidad preocupante?

            A menudo oigo frases a mi alrededor del tipo: “se exagera un poco esto del acoso, ahora todo es acoso” o “esto en mi época era lo normal y nadie se quejaba ni nadie se traumatizaba”.  Y es cierto que una parte de la sociedad piensa que el auge de este fenómeno se debe a que se sobredimensiona. O a que se contabilizan como casos situaciones que hace unos años se considerarían como “normales”.

Sin embargo, todo esto tiene su explicación. En la generación de mis padres, que se educaron en dictadura, la escuela seguía un régimen igualmente dictatorial, basado en el castigo físico y en la humillación psicológica. Es decir, la violencia en las escuelas era algo normalizado, legitimado por los profesores. Por lo tanto, el acoso por parte de los compañeros era tolerado como otra forma más de violencia entre las muchas que se daban en el contexto escolar. Asimismo, no se denunciaba. ¿Cómo se iba a pedir ayuda a un maestro que también te maltrataba psicológica y/o físicamente? Y los padres tampoco estaban concienciados. Si algún niño te pegaba, la instrucción era defenderte, sin más.

Antes muchos casos de acoso escolar eran normalizados por el enorno violento predominante

            En la actualidad, nos encontramos con un sistema educativo que, aunque con múltiples defectos y carencias, ha mejorado notablemente en lo que al trato a los alumnos se refiere. No se permite el castigo físico ni los insultos vejatorios. La violencia ha dejado de estar legitimada por los profesores y el contexto. Los padres también están más concienciados sobre las consecuencias físicas y psicológicas que puede acarrear el acoso escolar. No es de extrañar, entonces, que proliferen los casos que antes se ocultaban o se normalizaban.

Realidad preocupante

            Aún con todo esto, resulta muy preocupante que el fenómeno siga creciendo año tras año. Como os contaba al principio, de 2016 a 2017 en nuestro país aumentaron los casos en un 20%.

            Los motivos son diversos. Uno de los principales, como también comentábamos antes, es la explosión de las redes sociales. Disponer de un método que te permita acosar sin revelar tu identidad y desde cualquier lugar, en cualquier momento, facilita mucho el acoso. Esto sde debe a que diluye la responsabilidad y los sentimientos de empatía hacia la víctima. Otra causa podría relacionarse con la exposición a contenidos violentos que viven nuestros menores hoy en día. Continuamente, tienen acceso a contenidos muy violentos en la televisión, las redes sociales, youtube, los videojuegos, internet…Como consecuencia de esta sobreexposición, normalizan e interiorizan la violencia como forma adecuada para resolver conflictos.

 ¿Qué podemos hacer?

El Bullying es un problema social y por ello todos los agentes socializadores debemos actuar para prevenirlo. Como broche a este artículo, os propongo algunas claves para actuar al respecto. Estoy segura de que juntos podemos frenar esta lacra.

  • Educar emocionalmente a los niños, enseñándoles empatía, regulación emocional, respeto mutuo y conductas prosociales.
  • Crear espacios fluidos de comunicación con nuestros menores, tanto en la escuela como en la familia y en los entornos comunitarios.
  • Fomentar una educación igualitaria, sin discriminación sexista, racial, religiosa, homófoba…
  • Proporcionar a los menores habilidades adaptativas para la resolución de conflictos, alternativas a la violencia y el acoso.
  • Pautar normas y límites adecuados a la edad, las habilidades y las necesidades del niño.
  • Controlar el acceso de los menores a Internet y redes sociales en función de su edad. Este proceso siempre debe ir acompañado de proporcionarles información sobre estos espacios y de habilidades para autogestionarse.
  • Limitar la exposición de nuestros menores a contenidos violentos.
ACOSO ESCOLAR: ¿Moda o realidad preocupante?

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